Miércoles, Septiembre 08, 2010
   
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Reserva de caza y paisaje protegido

Edición 2006Durante el último año hemos vivido una viva polémica, que parece haber finalizado, respecto de la implantación en parte del término municipal de Villarluengo de alguna de las figuras contempladas en la legislación relativa a protección medioambiental.

En el momento de redactar este editorial parece ser que la DGA solo promoverá la existencia de una reserva de caza en la zona de las Masías de Ejulve y dos monumentos naturales en las Grutas de Cristal de Molinos y en el Puente Natural y entorno de la Fonseca de Castellote.

Bajo la polémica suscitada por las propuestas iniciales de la DGA, que suponían la implantación de figuras de diversa naturaleza jurídica y con alcance diferente (paisaje protegido, reserva de caza, momumento natural, etc...), subyace el debate sobre la necesidad de promover un concepto que aparece de manera reiterada y en todos los ámbitos de la sociedad: SOSTENIBILIDAD.

Parece que existe consenso general en la urgente necesidad de incorporar este concepto a todas y cada una de las actuaciones del ser humano. Ahora bien, para proceder a esta incorporación es necesario definir que entendemos por sostenibilidad.

Los expertos han llegado a un concepto casi unánime de definirla como la capacidad para satisfacer las necesidades actuales sin comprometer ni disminuir el potencial de generaciones futuras para satisfacer las suyas propias.

Quizás a través de esta definición encontremos los elementos esenciales del debate: satisfacción de necesidades actuales y visión amplia en el tiempo y en espacio del concepto de necesidad.

Los dos extremos que tensionan y provocan el debate son absolutamente legítimos:

- hay que pensar en el futuro y preservar nuestros recursos. No podemos seguir pensando que nuestro planeta tiene dimensión infinita e inagotable.

- pero hemos de conservar con algún objetivo, para alguien. Hay que poder llegar al futuro y para ello hay que hacer viable el presente.

No podemos ver desarrollo y medioambiente como contradictorios, el primero agrediendo al segundo y éste limitando al primero, sino reconocer que están estrechamente vinculados.

Sin duda el debate y el intercambio de de ideas ayudará a encontrar la medida adecuada en que deben aplicarse cada uno de los elementos para conseguir el mejor resultado.

Y desde está revista animamos a todos a este diálogo, desde el respeto a todas las posturas, y especialmente desde el convencimiento que la defensa de valores medioambientales empieza por la actitud de cada uno en su quehacer diario. Por último, no podemos terminar este editorial, sin manifestar que nos parece esencial, en éste y en todos los ámbitos en que se suscita polémica, reconocer que no se puede actuar en contra de la voluntad mayoritaria de las personas afectadas de manera más inmediata.

Aviso

Importante: La revista "La Murada" no comparte necesariamente las opiniones expresadas por los autores de los artículos firmados o de las personas entrevistadas en las ediciones de nuestra revista.

 

 

 


 

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