Lunes, Septiembre 06, 2010
   
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Un futuro para Villarluengo

...Para que no sea sólo una bonita foto

En un momento en que se intensifca la incertidumbre respecto al futuro, la editorial de este año de nuestra revista recoge, junto a la satisfacción por los logros recientes de Villarluengo, la preocupación por la evolución de este bello rincón del Maestrazgo.

Parece que hay crisis a corto plazo en la economía occidental, y hay crisis de largo plazo en la comarca. Acabo de ver en la revista de igual título algunos datos demográficos que describen un panorama no por conocido menos desalentador. El Maestrazgo tiene ahora menos de la cuarta parte de la población que tenía a comienzos del siglo XX , de 16.000 personas a menos de 4.000 en la actualidad. La debacle demográfica no es exclusiva de esta zona de Teruel, antes al contrario, se ha producido en la mayoría de las comarcas de la provincia, aunque en ninguna del Bajo Aragón Histórico ha tenido tal impaco. Ni que decir tiene que ese fenómeno ha tenido lugar en un contexto de enorme crecimiento económico y de población en España, especialmente en la segunda mitad del siglo pasado.

Una explicación sencilla, y seguramente parcial, de la marginación de nuestra tierra es que España en su camino hacia el desarrollo, ha seguido la vía más fácil: la costa y algunas ciudades del interior, que han acumulado población y riqueza. Sin embargo, el Maestrazgo no es un lugar fácil. Montañoso, de clima con frecuencia extremo, y alejado de la costa y de las vías de comunicación que unen las áreas más dinámicas del país, fue condenado, como otros territorios de características similares, al subdesarrollo y a la emigración masiva.

Remateremos el diagnóstico volviendo a los temas de la editorial, que nos sugiere hablar del futuro con realismo y con la perspectiva y el interés de quien vive y trabaja en el Maestrazgo. Si el problema es la debilidad demográfica, que puede acentuarse aún más si no se inicia un proceso de recuperación por leve que sea, la causa es la insuficiente actividad económica. Es decir, para que haya población tiene que haber actividad económica. Y para que se desarrolle una zona, tienen que producirse las condiciones para crear riqueza.

Algunas sugerencias para la recuperación económica y demográfica podrían ser las siguientes:

  • Mejora de las infraestructuras, especialmente las comunicaciones -en nuestro caso el transporte por carretera-, y las telecomunicaciones, que incluye no solo el teléfono sino el acceso a internet de banda ancha. Cabe recordar que en la actualidad hay profesionales que pueden "ganarse la vida" desde cualquier sitio si tienen acceso a una conexión de banda ancha y de teléfono móvil.
  • Crear un clima de apoyo a la actividad empresarial, mediante la ausencia de trabas, la valoración favorable de la creación de empresa y de la ampliación de las explotaciones y de los negocios existentes, y en general el apoyo a las iniciativas de desarrollo, gracias a la receptividad de los poderes públicos y de la sociedad en sentido amplio.
  • Articular la activiad en gremios, asociaciones, cooperativas y organizaciones empresariales y sociales que potencien y faciliten las iniciativas y su consolidación. Se trata no sólo de producir sino de conseguir retener márgenes adecuados.
  • Poner a disposición de las iniciativas que se generen el consejo o asesoramiento necesario para que tengan las mayores probabilidades de éxito, mediante la ayuda de elaboración de planes de empresa y de los presupuestos, proporcionar acceso a información empresarial y de todo tipo, etc...
  • Acceso a financiación adecuada en condiciones que compensen siquiera sea parcialmente las desventajas de operar en un entorno difícil.
  • Potenciar los servicios, especialmente la sanidad y la educación.

Somos conscientes de la dificultad de justificar una mejora de los servicios con una población insuficiente. El argumento de cara a los poderes públicos debiera empezar por reclamar el reequilibrio territorial del país de modo que se tomen las medidas no sobre la base de su rentabilidad social o política a corto plazo sino pensando en ideas que de equidad -todos los ciudadanos, no importa donde vivan, deben tener las mismas oportunidades de desarrollo personal y material -, y en el diseño de una sociedad más fuerte gracias al papel relevante que juegan en el progreso colectivo todas las zonas geográficas y todos los grupos de población.

Respecto al tipo de actividad económica prioritaria, la primera aproximación debiera apuntar a apoyarse en los sectores existentes, es decir, a potenciar el ámbito agrícola y ganadero, la construcción, el sector turístico, y el resto de los servicios. Otro orden de prioridades añadiría a la lista el sector agroalimentario de transformación, la energía, de la que tan necesitado está el país, y la industria. Se trata de lograr el desarrollo armónico del territorio, con un planteamiento abierto a las oportunidades que puedan surgir, que las favorezca por igual. Cualquier acción o iniciativa que tenga en cuenta las prioridades que hemos mencionado intentará al mismo tiempo no hacer nada que pueda menguar lo que ya existe y ayudar a crear lo que aún no.

Como parte del clima de apoyo al desarrollo sería deseable la superación del antagonismo entre los partidos y la resistencia a las presiones de grupos de interés que pueden ver con hostilidad las medidas que sugerimos. Tener una visión compartida del interés común y lograr el pacto entre municipios para instalar energías alternativas, eólicas, solar o hidraúlica, buscando el beneficio conjunto para todos sería un buen ejemplo de la voluntad de cambiar la tendencia negativa anterior.

Nuestra editorial sugería una propuesta de escenarios para el futuro de Villarluengo a través de la pregunta: ¿Cómo nos imaginamos el pueblo en el 2025?. Sugerimos dos posibilidades, que no predicciones, a sabiendas de su carácter simplificado.

Escenario 1:

Se produce un desarrollo moderado, realista y armónico.

Un planteamiento no excluyente y no demagógico de las posiblidades del crecimiento económico favorecen un leve pero sostenido crecimiento de la población. Éste necesita todavía durante algún tiempo del apoyo de los poderes públicos que debieran así compensar el abandono anterior.

Enraizado en la población y en las actividades existentes y favoreciendo el establecimiento de otras nuevas se crea una situación nueva que aleja el declive y alimenta el consenso social acerca de las prioridades compartidas por todos los que viven y trabajan en el pueblo.

Escenario 2:

Una visión parcial, falsamente idílica o trasnochada obstaculiza el consenso y el apoyo a las medidas que facilitarían el crecimiento económico. Sin desarrollo el declive continúa, la población sigue reduciéndose y envejeciendo, lo cual crea una debilidad política y social que es aprovechada para introducir medidas que bloquean aún más el desarrollo armónico, con el pretexto de favorecer a algún sector concreto en detrimento de los demás, y hacen finalmente imposible la recuperación demográfica.

Sería triste, e injusto, que quienes han conservado sus propiedades en el Maestrazgo o han empeñado su vida de trabajo en la comarca vieran compensada su apuesta con la penalización resultante de imponer restricciones adicionales a las ya existentes a su actividad o al uso de sus propiedades. Quienes proponen medidas de "protección" de la naturaleza y de defensa del medio ambiente deberían ejercer sus presiones sobre los lugares donde se produce la contaminación y donde existe una amenaza medioambiental relevante -todos ellos alejados del Maestrazgo, que carece de costas y grandes ciudades...

Joaquín Tena Edición 2008

 

Aviso

Importante: La revista "La Murada" no comparte necesariamente las opiniones expresadas por los autores de los artículos firmados o de las personas entrevistadas en las ediciones de nuestra revista.

 

 

 


 

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