Villarluengo se pone guapo
Todos estamos viendo cómo, en Villarluengo, en los últimos años, la iniciativa privada está preservando el patrimonio arquitectónico del pueblo; un patrimonio que consideramos como un bien público y que constituye uno de los más importantes y significativos signos de identidad del mismo, acreedor de conservación y orgullo por parte de todos.
También, estamos viendo cómo, últimamente, se ha unido a esa idea de preservar lo autóctono una actividad directa del Ayuntamiento, a quien creemos que compete en el desarrollo de sus funciones púbicas. Él ha de ser el principal promotor de esa idea, potenciándola y fomentándola, e informando y solicitando las ayudas y subvenciones que la D.G.A. como la D.P.T. tienen en sus partidas presupuestarias para tales fines, tanto a nuestra disposición, como a la del Ayuntamiento mismo, pues todos somos conocedores de las limitaciones de las arcas públicas de nuestro municipio.
Sin embargo, no toda la actividad ha delimitarse a la restauración de fachadas y de viviendas, sino que ha de extenderse también a los bienes del pueblo que constituyen el dominio municipal: calles y callejones, placetas, ermitas... y en este sentido hemos de reconocer al Ayuntamiento de Villarluengo un acierto que se concreta en la calle del agujero, o en el proyecto de la calle baja aunque finalmente no ha llegado a buen término, en la fonda o en la misma sede del Ayuntamiento. Obras de este tipo son el mejor regalo que Villarluengo puede hacerse.
El motivo de esta editorial es animar a nuestro Ayuntamiento para que consolide y fomente el concepto de "paisaje rural", a través del cual recuperemos y restauremos nuestro patrimonio arquitectónico, haciendo al mismo tiempo un pueblo más agradable y atractivo, no sólo para los que vivimos en él de forma permanente o esporádica, sino también, y en un momento en el que está en auge el turismo rural, para los que vienen a visitarlo.
Entendamos pues el "paisaje rural" como un bien público y colectivo que todos debemos proteger y conservar, en una perfecta simbiosis entre el Ayuntamiento y el sector privado en beneficio de Villarluengo, reformándolo pero manteniendo sus señas de identidad.