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Editorial 2004
10 años ya
Entusiasmo y compromiso caracterizan esta primera etapa de "La Murada" cuyo décimo aniversario con grafía en color celebramos. Vino al día para cubrir un inexcusable vacío: la ausencia hiriente y mal vivida de un órgano impreso para la libre y espontánea expresión de anhelos, de inquietudes, de corazonadas, sugerencias y conocimientos de unos y otros, hombres y mujeres, ancianos y jóvenes, sedentarios o moradores en verano y días festivos, amantes todos de este pueblo, de su historia, de sus paisajes y de sus gentes.
Se proponía valorar el desarrollo social, la cultura, el medio ambiente, la educación a la vida en ambiente rural. Todos, los nacidos aquí, sus hijos y nietos así como los agregados por su espontánea adhesión a los valores y haberes de esta pequeña comunidad entrañable, Villarluengo-Montoro, han podido exponer en las columnas de "La Murada" sus impresiones, inquietudes y esperanzas tocando a la vida social y cultural de este municipio: historia, medio ambiente, urbanismo, festejos, poesía, costumbres, etc. Contrastando a veces opiniones y pareceres diferentes, siempre con altezade miras y con el debido respeto a sentimientos y opiniones divergentes o contrarias.
El afán general a través de las contribuciones particulares así como de los editoriales, ha estado -generalmente- en valorar los hechos y actitudes positivas de particulares, de las asociaciones de Villarluengo y Montoro, del Ayuntamiento, de los comerciantes y empresas que embellecen la población y el campo y que enriquecen la vida de sus vecinos. También, quiza mayormente, el legítimo empeño en sugerir, estimular y ensalzar actitudes e iniciativas susceptibles de favorecer un clima de apoyo mutuo y de cordialidad general entre personas y generaciones por encima de pasajeras parcialidades, capaz de hermanar y atraer a nuevas sensibilidades y enrgías a favor del futuro de esta tierra.
No se ha logrado siempre, ha habido heridas y sinsabores notables. Seguramente se han cometido errores en interpretaciones de hechos y de intenciones: la buena fe los ha superado. Tan seguro es que se ha acertado al aplaudir actitudes y realizaciones positivas y al reivindicar proyectos de futuro y valores de respeto, aprecio mutuo y solidaridad. No se han censurado disparates y frustaciones que también ha habido, en esta revista y en este pueblo.
"La Murada", sus colaborades y sus lectores, todos los encariñados de Villarluengo y Montor, debemos seguir con nuestros recursos individuales y colectivos, con dichos y hechos, en apoyo de instituciones y de personas que promuevan y valoren un propósito social y humano altamente encomiable en estos tiempos de tan exagerada mercantilización de la sociedad: hacer que viva, con los positivos adelantos modernos, una sociead rural armoniosa, acogedora, con semblante humano altamente encomiable en estos tiempos de tan exagerada mercantilización de la sociedad: hacer que viva, con los positivos adelantos modernos, una sociedad rural armoniosa, acogedora, con semblante humano verdadero en un medio ambiente respirable y con un desarrollo sostenible.
Exitos y fracasos ha habido en esta revista y en este pueblo, provocando discusiones acaloradas y positivas: los desacuerdos deben manifestarse abiertamente pues condicionan la claridad de cualquier controversia constructiva y amistosa, para seguir adelante.
Tienen nuestros lectores la palabra, particularmente los de la joven generación a quienes invitamos a colaborar en esta revista aportando novedades, mejorías, iniciativas.
Y démonos cita todos dentro de diez años para asegurarnos y complacernos de que Villarluengo y tantos otros pueblos del Maestrazgo siguen en pie, pequeños, bonitos, acogedores, imborrables.